sábado, 16 de mayo de 2015

Problemas existenciales: Hoy, la perfección.

Hoy mientras leía (o al menos eso intentaba) Corazón del Mar, el último libro de la Trilogía Irlandesa de Nora Roberts, muy buena por cierto, tanto la escritora como sus trilogías; tenía algunas cuestiones que no dejaban de darme vueltas en la cabeza mientras devoraba rápida y frenéticamente las páginas de estos libros: 
  •  Nunca entendí y creo que no entenderé porque las personas se empeñan en buscarla perfección, es decir ¿qué ganarían encontrándola?
  •  ¿Cuál es el objetivo de encontrar la perfección?
  • Y por sobre todas las cosas, en caso de encontrarla ¿Esperan que al conseguirlo, su nueva vida, sea algo así como un final felíz de Disney con su románticamente empalagoso "Y vivieron felices para siempre"? 
Y si, todos, o la gran mayoría de ustedes, buscan la perfección, lo cual a mi criterio es al divino pedo, pero bueno, allá ustedes que creen en esa gilada... y no, no me volví anti-romance ni nada por el estilo, me considero una mujer por demás romántica, pero quienes me conocen, saben que como toda virginiana hecha y derecha (y si, orgullosa de serlo, no tengo pudor de admitirlo) también soy realista, en grandes proporciones lo que me ha metido en grandes embrollos pero también me ha salvado, confieso, en más de una vez, de terminar con el corazón roto. En fin, estoy divagando, la cuestión es que hoy, entre mate, puchos y libros me puse a desglosar estas preguntas que me han atormentado durante largo tiempo y que espero, ustedes entiendan a que quiero llegar e intentaré de la mejor manera tratar de expresar mi punto de vista (algo bastante complicado, ya que nunca se me dió muy bien) pero  quien dice que me lleve una sorpresa ¿no? 
A ver, a mi entender, en caso de que tal cosa como "el final feliz" existiese y tuviesemos el alcance de conseguirlo , yo elegiría no tenerlo (WTF?), si así como lo leen, no quiero tal cosa como la perfección, no la necesito, no aspiro a encontrar a alguien perfecto, o al príncipe azul, como también se lo suele llamar, prefiero a alguien real, con sus virtudes y defectos, porque a decir verdad, a lo largo de mis dos décadas he descubierto que es más fácil aceptar a alguien tal cual es, que querer cambiarlo, amoldarlo a lo que espero que sea, porque para ser sincera, no se puede ni se debe querer cambiar a alguien a quien querés/amás, por el siemple hecho de que es injusto para con el otro.  Además, ¿quién soy yo para imponer tales cosas? soy una simple mortal con virtudes y defectos, al igual que quienes me rodean ¿no? y el hecho de cambiar aquellas cosas que detesto no me permitiría apreciar aquellas cosas que hacen que quiera a esa persona, mataría su escencia, y me terminaría aburriendo tarde o temprano, porque eso sucede con la perfección, nos aburre o sospechamos que detrás de eso se esconden enormes defectos que pujan por salir a la luz, desconfiamos de eso que creemos que se asemeja a nuestro concepto de perfección, porque (ese es otro punto importante, a mi entender) todos y cada uno de nosotros tenemos un concepto de perfección distinto, otra conclusión a la que llegué estas últimas semanas.
Para redondear, sin imperfección no hay felicidad, porque al encontrar tal cosa, no la apreciamos, no la valoramos, no la cuidamos y terminamos por decepcionarnos al no encontrar tal cosa, ya que al fin y al cabo, terminamos idealizando a tal persona al punto de comprar solo la parte que nos agrada.

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