lunes, 13 de julio de 2015

A vos, mi amor...

Si tuviese que describirnos, no tendría palabras,
pues para empezar, tendríamos que tener algo.
¿Lo tenemos? Lo dudo.
¿Lo sentimos? Pff, ni hablar...
Es tan extraño, único, especial
mágico, me atrevería a arriesgar.

Esos eternos vaivenes en los que me envolvés,
sin duda no hacen más que enloquecer
a mi o a cualquiera,
¡esto no tiene ni pies ni cabeza!
O sea, solo hay dudas, ni una certeza
me confunde, me marea.

Estoy en medio de una encrucijada,
en un punto sin retorno,
envuelta en un mar de incertidumbre
a conciencia, lógicamente
no me hago la desentendida
desde el principio supe en lo que me metía.

Aunque ojo, no todo es tan turbio y gris,
solo sucede en cortos lapsos,
cuando mi cabeza me juega una mala pasada
es decir, cuando los celos e inseguridades se unen,
complotando con los sentimientos de mi pobre corazón
que ya no tiene aguante para otra decepción.

Es tan difícil cuando aquello que uno piensa y siente no concuerda
Recordándote que estás muy poco cuerda.
Ahora más que nunca me doy cuenta,
que ocupas cada rincón de mi mente
y cada recoveco de mi alma,
hasta llegar, incluso, a aquellos lugares inexplorados de mi ser.

Yo no se si esto es  amor, capricho u obsesión
siquiera un poco me importa el que dirán
porque yo soy feliz
y todo, te lo debo a ti.




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