martes, 4 de agosto de 2015

La ciclotimia y yo... (pte 1 de tantas)

Acá estoy por enésima vez sentada en la cocina, tomando mates, observando un punto fijo como si mi vida dependiera de ello y relojeando el celular de tanto en tanto con sumo desinterés. Si bien esto suena como una típica escena de mi vida, por alguna extraña razón siento que hay algo que no encaja, y presiento que soy yo.
 Me siento rara. Siento un nudo en la garganta que ni toda el agua del mundo bastaría para hacerlo bajar. La cabeza me duele, tengo el corazón extremadamente sensible, frágil. La vista se me nubla, avisándome que está al límite, que en cualquier momento alguna lágrima traicionera va a escaparse de la prisión que son mis párpados. Un constante escalofrío recorre cada centímetro de mi piel de manera constante, helando hasta los lugares más recónditos de mi piel.
 ¿Qué es lo que me pasa? ¿Por qué tengo unas inmensas ganas de llorar hasta que se oculte la luna y retorne el día? Hasta hace unos minutos me encontraba bien ¡de verdad!; siento hora tras hora, día tras día recorro todos los estados de ánimo sin escalas, sin previo aviso... es una locura, lo sé, ni yo comprendo esta situación, pero no se preocupen no busco comprensión propia o ajena, con conocer la raíz del asunto me basta.

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