viernes, 11 de septiembre de 2015

Nunca jamás...

Con el correr de los días, noche tras noche, no hacia otra cosa que evocar su sonrisa, sus besos y su aroma el cual por fortuna quedaba impregnado en casa poro de su piel, consecuencia de permanecer, tanto como le era posible, entre sus brazos. Aunque, en días melancólicos como este, donde lo extrañaba al punto de llorar, reír, gritar, putear, atravesando todos los estados de ánimos, sin escalas y al mismo tiempo, una locura, claro, pero el amor es así...
Ella era consciente, que el haberlo visto en su cama al despertar era un gran error. Se estaba enamorando de la persona equivocada, lo sabía de antemano, pero el corazón nunca escucha la razón y esta vez no fue la excepción. No sabía que pensamientos escondía ese hombre de cabellos rubios, pero por alguna razón, ese ser tan impredecible como nadie, la tenía fascinada, hipnotizada como una idiota, o por lo menos así se sentía ella.
Rogaba que esto no fuera un sueño, por lo que sin pensarlo dos veces, pellizcó su brazo, liberando un pequeño y agudo quejido de sus labios, ruido que despertó a su amado. Ella se ruborizó y permaneció inmóvil hasta que él rompió el silencio.
-Hola... - dijo refregándose los ojos- ¿dónde estoy y por qué me miras así?.
-Estás en casa- dijo lo más holgada- Y te miro, porque se me antoja, no tengo que pedirte permiso ¿o si?. Le sorprendía verla tan suelta cerca de él, parecía otra chica, pero aún más le sorprendió ver que estaba vestida con nada más que su buzo, cosa que obviamente lo hizo babear, ni hablar cuando la vio dirigirse a la cocina... adoraba todo de ella y como un idiota la dejo ir. "Nunca más... nunca jamás".
Por primera vez sus corazones estaban en sintonía desde que se conocían, pero claro, ellos aún no lo sabían... tan solo si se animaran, si no tuvieran miedo, serían algo más, serían todo, aunque inconscientemente, lo eran, todo el uno para el otro...
-Te traje café y... bueno, tostadas... yo...
-No me digas nada, te olvidaste de ir a comprar ¿no?
-Si, ¿tan predecible soy? ¿en serio?.- Ambos rieron hasta las lágrimas. Pensaron que iban a sentirse incómodos en esta situación tan cotidiana, cosa a la que ninguno de los dos esta habituado. Siempre vivieron solos y uno se (mal)acostumbra a esa vida.
-¿Qué estamos haciendo?... - Dijo él para sus adentros, cosa que no paso inadvertida para ella.
-¿A qué te referís?- Exclamó casi perforándolo con la mirada. Naturalmente, lo percibió.
-Porqué será que nunca pudimos pasar momentos como este y ahora de un día para el otro, todo surge tan natural...
-Y...
-¿Y, qué?- preguntó un tanto irritado.
-¿Qué opinas de esto, de qué estemos así, compartiendo cosas? Además de la cama, claro...
-Que lamentablemente para vos, vas a tener que comprar más seguido, porque pienso quedarme todas las mañanas acá con vos.- Besó su frente e hizo énfasis en vos. Ella quedó muda y solo pudo atisbar a sonreír, estaba encantada con la idea. Y esperaba que no lo dijera al aire.
Aunque moría por decirle que si por ella fuera, podía quedarse el resto de su vida, temía que él volviera a su actitud de antes, cosa que bajo ningún punto quería que así fuera, y todo el progreso logrado se fuera por el desagüe. Además, amaba verlo tan desenvuelto, tan divertido, tan él... Amaba escucharlo embelesado, totalmente sumergido en su mundo cuando se perdía en sus narraciones, en sus recuerdos, sentía que día a día iba logrando que él baje sus defensas. No tenía idea del motivo de su distancia con ella, pero se lo propuso averiguarlo y por dios que o iba a hacer, necedad era su segundo nombre, aunque claro, sin presionarlo.
Por otro lado, el estaba felíz de verla tan radiante, aunque no recordará lo que sea que haya sucedido la noche anterior, le encantaba lo que se estaba gestando entre ellos dos. Si bien era distante con ella, estaba enamorado y tenía miedo de darlo todo y volver a sufrir...
Él también sabía en lo que se metía y que nunca le había prometido flores, rosas y un para siempre... pero por primera vez en mucho tiempo, lo va a intentar porque quiere un final feliz pero solo si es con ella.

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