viernes, 9 de octubre de 2015

Crónicas de una madrugada heavy...

Luego de publicar el post anterior, tras varios intentos fallidos para conciliar el sueño, logré alrededor de las 2 am caer rendida a los brazos de Morfeo para luego despertar a las 3:30 am, sin un ápice de sueño, que hasta ahora se mantiene en caso de que se lo esten preguntando. Apenas abrí los ojos sentí una ola de frío que recorría mi piel hasta adentrarse a mis huesos, por lo que prendí la luz y chequeé si estaba todo en su lugar. Efectivamente, así lo estaba: mi silla con la ropa para el día siguiente estaba a los pies de mi cama, la manta polar junto con el acolchado, otra frazada y la sábana, cubrían mi cuerpo perfectamente como todas las noches, así que volteé a mi izquierda y observe que la ventana no estuviera abierta. No, cerrada. Pero a medida que iba descartando opciones, el frío y la capa perlada de sudor que cubría mi frente, se acrecentaba con bastante rapidez al resto de mi anatomía. Sin saber que más hacer, apagué la luz, perdí mi mirada en el techo y comencé a llorar, mientras intentaba retomar mi sueño. El primer llanto fue de dolor, el segundo de bronca, el tercero de lástima...
Estuve muerta de frio hasta las 5, hora en la que mi abuela se levanta para ir a trabajar que al verme levantada, con vaya a saber una que expresión tenía, me miró un tanto preocupada y me preguntó que me pasaba, a grandes rasgos le comenté mi noche no feliz, que iba a quedarme despierta y se despidió deseándome un buen día, con esa dulzura propia de las abuelas.
Una hora y media después, me mudé a la cama de mi abuela y prendí la tele para ver si al menos lograba distraerme, efectivamente lo conseguí, por lo que me permití esbozar una pequeña sonrisa de triunfo. Obviamente, me preparé un buen desayuno y alrededor de las 8 estaba disfrutando de un rico té y unas tostadas que devoré con muchas ganas, ya que la noche anterior (y hoy al mediodía) había comido poco y nada. Cosa atípica en mi, porque había comido milanesas de pollo y si hay algo a lo que no puedo resistirme, es a ellas, las amo como a mi San Lorenzo querido, con eso digo todo...
En uno de los cortes (no recuerdo el tiempo ni el programa) me puse a pensar en lo siguiente: ¿Cambiaría en algo el decirte que te amo más que a nada en este mundo, con cada centímetro mi cuerpo, cada parte de mi alma? ¿Cambiaría algo si te mirara a los ojos y te dijera que me haces la persona más feliz del mundo, sin darte cuenta, que sos la causa de mis sonrisas y quien me arranca, sin mucho esfuerzo, miles de carcajadas? Me ablandaste, me volviste más humana y en tan solo unos instantes despelotaste mi vida, para transformarlo en el caos más hermoso que cualquiera pudiera imaginar.
No puedo evitar derramar lágrimas mientras lo escribo. Ni siquiera se porqué, o mejor dicho, creía saberlo, ya que aproveche esta horrible madrugada para desahogarme, pero sin importar cuantas vueltas le daba al asunto, solo lloraba una, otra, otra y otra vez... no pienso armar hipótesis tampoco, eso sería revolver sobre la mierda y no puedo, no por ahora, estoy... no se como estoy. Bien no estoy, pero mal tampoco. En fin, tarde o temprano lo averiguaré.
La única certeza que tengo por ahora, es que la persona que me encantaría estuviese acá al lado mio, no está, no se si de manera temporal o permanente, con él nunca se sabe, no se si es bueno o malo, solo sé que es, no necesito más. Quizás en algún momento todo se aclare, esto quede atrás y solo sea un mal trago del que tarde o temprano vamos a reírnos. Y si, sabemos perfectamente de quien hablo y me contó un pajarito que la persona en cuestión lo lee...
 En fin, voy a dejar fluir las cosas, que todo se acomode y sobretodo, lucir una linda sonrisa, que para algo la tengo y no, no voy a dejar que "mi corazón hecho trizas" gobierne mis emociones, porque nunca fui así ni tampoco está en mis planes convertirme en algo que se le asemeje.

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