viernes, 23 de octubre de 2015

Y volví a soñar...

Ay si, justo lo que me temía, otra clara señal de que sigo hasta las manos o mejor dicho, de que nunca dejé de estarlo y debo admitir un poco a mi pesar, que hace algún tiempo mis sueños no los sentía tan reales, al punto de cuestionar mi salud mental, (exceptuando las pesadillas, claro) ni me dejaban una grata sensación, que durara al menos 5' luego de haber despertado.
 A grandes rasgos, soñé que llegaba a casa y había alguien cocinando ahí me di cuenta que era un sueño jaja. Obviamente, distingo su silueta, tan única como quien le pertenece,  lo saludo, dejando de lado automáticamente lo que estaba haciendo, para recibirme con una inmensa y sincera sonrisa, de esas que te dejan suspirando y babeando como un san bernardo *suspira enamorada*. Me acercó a él, prácticamente corriendo a abrazarlo, solo haciendo una breve pausa para deshacerme del bolso y la campera. Me escondo en su pecho, entre besos y lágrimas, demostrando en mis gestos la clara intención de "acá no me sacan ni con una grúa" como si el sólo hecho de separarme, (odio la distancia ya que es una de las pocas cosas que me duelen y me hace mierda) aunque sean solo unos minutos me produjera una mezcla de tristeza y culpa tan grande, que preferiría morir a (re)vivir tal agonía.
 Él frente a esto, abraza mi cintura (momento perfecto para aspirar su perfume, oh si ;) ) me sostiene la mirada y deposita tres besos; el primero en la frente, con suma dulzura, el segundo en la nariz con mucho cuidado, el tercero en los labios, de alguna manera que solo en un sueño encaja, respondiendo a mi tácito deseo de no separarme de su lado, demostrándome no con palabras, si no con uno de esos besos que te arrancan el aliento, te dejan sin palabras, que arrancan un jadeo desde lo más profundo de tu alma y lógicamente, te dejan muy en claro que tampoco quiere irse, que vino para quedarse.
 Pero lo que más me llamo la atención (lo que más me gusto y me empujó a redactarlo), fue su mirada, porque en ella pude ver un amor tan grande que me lleno de paz y tranquilidad. Así fue como me desperté, con esa sensación de plenitud que hasta la fecha, contadas veces experimenté y se que tal vez les parezca una locura, pero sentí su perfume en mi almohada, el cual no dudé en inhalar por completo.
 Ese momento, en el cual abrí mis ojos hinchados a los fisura style, con la mirada perdida en el placard, mientras concentraba casi todas mis energías en aquel vaso de agua que intentaba tomar sin volcarlo sobre mi persona, ahí mismo me di cuenta que no, no fue un carajo, ¡YA FUE LAS PELOTAS SEÑORES! así d1 se los digo. Mis sueños tienen un razón de ser y jamás soñé algo que se asemeje a esto. Dicho esto, algún plan trazaré en mi retorcida cabeza porque me niego a dejar esto en un sueño, ah no, este solo es el comienzo. Que la fuerza me acompañe en lo que sea que maquine y si no lo hace, bueno, de alguna manera lo resolveré.

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